{"id":1777,"date":"2026-07-07T00:24:39","date_gmt":"2026-07-07T00:24:39","guid":{"rendered":"https:\/\/genealogia.com.ar\/?p=1777"},"modified":"2026-07-07T00:24:39","modified_gmt":"2026-07-07T00:24:39","slug":"pavana-para-una-comunidad-judia-difunta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/pavana-para-una-comunidad-judia-difunta\/","title":{"rendered":"PAVANA PARA UNA COMUNIDAD JUDIA DIFUNTA"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Abraham BENGIO<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"620\" height=\"480\" src=\"https:\/\/genealogia.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/c.1910-Tangier-interior-of-a-Jewish-home.-Courtesy-Beit-Hatefutzot-Tel-Aviv.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1778\" style=\"width:354px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/genealogia.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/c.1910-Tangier-interior-of-a-Jewish-home.-Courtesy-Beit-Hatefutzot-Tel-Aviv.jpg 620w, https:\/\/genealogia.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/c.1910-Tangier-interior-of-a-Jewish-home.-Courtesy-Beit-Hatefutzot-Tel-Aviv-300x232.jpg 300w, https:\/\/genealogia.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/c.1910-Tangier-interior-of-a-Jewish-home.-Courtesy-Beit-Hatefutzot-Tel-Aviv-16x12.jpg 16w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">REY NO PUEDO, PRINCIPE NO ME DIGNO, TANGERINO SOY\u2026<br>MUCHAS VECES PIENSO QUE T\u00c1NGER ERA UN ESTADO DE \u00c1NIMO Y<br>QUE PROBABLEMENTE SE INSTALA PARA SIEMPRE EN ESA PARTE UN<br>POCO FANTASMAL DE LA MEMORIA EN LA QUE ALGUNAS PERSONAS<br>NO SABEMOS DISTINGUIR LO QUE FUE VERDAD DE LO QUE FUE<br>MENTIRA. 1<br>Eduardo Haro<br>A mis hijos Ariane, Rafael y David, nacidos en Barcelona, Reims y Besan\u00e7on,<br>con la esperanza un poco loca de que lleguen a ser a su vez\u00bben un recodo un<br>poco fantasmal de (su) memoria\u00bb, jud\u00edos tangerinos\u2026<br>NI\u00d1OS<br>Un d\u00eda ir\u00e9is a T\u00e1nger, Perla del Estrecho, Ciudad Blanca, T\u00f3rtola sobre la<br>espalda de \u00c1frica (S\u00ed, lo s\u00e9, esto se parece un poco a las letan\u00edas de la Virgen;<br>sin embargo, nada menos virgen que esta ciudad tanto tiempo ofrecida a los<br>que<br>quer\u00edan tomarla).<br>Ir\u00e9is a T\u00e1nger, conmigo o en recuerdo m\u00edo.<br>Pero no ver\u00e9is, o tan pocos\u2026, jud\u00edos.<br>Deber\u00e9is descubrir T\u00e1nger sin los jud\u00edos Tangerinos.<br>Es necesario, sin embargo, que sep\u00e1is que esta ciudad no puede en ning\u00fan<br>caso, a diferencia de los shtetels de<br>Polonia, denominarse judenrein (expresi\u00f3n nazi que quiere decir, m\u00e1s o menos,<br>\u00abdesembarazada de jud\u00edos\u00bb), y esto al menos por tres razones.<br>La primera es que no hubo aqu\u00ed masacres; nadie nos expuls\u00f3: un d\u00eda cre\u00edmos<br>que la hora de partir hab\u00eda llegado, y eso es todo. La segunda es que los jud\u00edos<br>tangerinos, dispersos a trav\u00e9s del mundo, siguen prisioneros,<br>apasionadamente, de los encantos poderosos y de los sortilegios de esta<br>ciudad. La tercera es que T\u00e1nger, aunque m\u00e1s de treinta a\u00f1os hayan<br>discurrido, no ha olvidado a sus jud\u00edos. Hay incluso una cuarta: es que quedan<br>a\u00fan en T\u00e1nger algunos jud\u00edos,semejantes a las rocas testimoniales salvadas de<br>la erosi\u00f3n; agrupados<br>alrededor de una \u00fanica sinagoga, guardan nuestros cementerios y se re\u00fanen<br>por la tarde en el c\u00edrculo, el \u00abcasino de T\u00e1nger\u00bb.<br>Hay que dec\u00edroslo enseguida. Los jud\u00edos de T\u00e1nger cometieron el pecado de<br>orgullo; como si el mundo jud\u00edo fuera dividido por ellos en dos categor\u00edas: los<br>jud\u00edos tangerinos (17.000 almas en el momento de apogeo de la comunidad) y<br>el resto del Universo. Algunos, llenos de tolerancia y amor al pr\u00f3jimo, y que<br>hab\u00edan viajado mucho, aceptaban reconocer como casi humanos a los jud\u00edos<br>de Tetu\u00e1n, incluso, alcanzando un l\u00edmite extremo, a los de la antigua \u00abzona<br>espa\u00f1ola\u00bb: Larache, Arcila y Alcazarquivir.<br>Pero los intr\u00e9pidos exploradores que no hab\u00edan temido visitar las sinagogas<br>\u00abdel interior\u00bb (sobreentendido, de Marruecos), o que, empujados por una<br>curiosidad tan insaciable como<br>temeraria, hab\u00edan penetrado, en Par\u00eds por ejemplo, en un oratorio de rito<br>constantino o polaco, no cre\u00edan a sus o\u00eddos cuando se les afirmaba que esos<br>sonidos extra\u00f1os que o\u00edan eran considerados por sus autores como hebreo.<br>Por el contrario, hay que ver c\u00f3mo se ilumina, a\u00fan hoy, el ojo de un jud\u00edo<br>originario de T\u00e1nger cuando se encuentra con un \u00e1rabe tangerino con un<br>\u00abeuropeo\u00bb que conoci\u00f3 el T\u00e1nger \u00abde la gran \u00e9poca\u00bb (\u00abeuropeo\u00bb es un<br>concepto amplio que engloba tambi\u00e9n las Am\u00e9ricas, tanto del Norte como del<br>Sur), para medir la simpat\u00eda mezclada de consideraci\u00f3n que les<br>tiene, menos por sus cualidades propias que porque son testigos de su gloria<br>pasada.<br>En breve, para el jud\u00edo de T\u00e1nger, la noci\u00f3n de pueblo elegido no ten\u00eda sentido<br>m\u00e1s que si se admit\u00eda que algunos<br>eran m\u00e1s elegidos que otros\u2026 Plagiando la divisa de los Rohan, habr\u00eda gritado<br>con gusto: \u00ab\u00a1Rey no puedo, pr\u00edncipe no me digno, tangerino soy! \u00bb.<br>Me conoc\u00e9is, ni\u00f1os: cuando tengo el humor chirriante, es para<br>disimular mi pena. Har\u00eda mejor en intentar haceros comprender porqu\u00e9 los que<br>se fueron siguen inconsolables. Pero, si<br>podemos preguntarnos lo que los jud\u00edos perdieron abandonando T\u00e1nger, y lo<br>que T\u00e1nger perdi\u00f3 con la marcha de<br>sus jud\u00edos, la raz\u00f3n profunda de nuestra nostalgia va m\u00e1s all\u00e1 de esta p\u00e9rdida;<br>en realidad, temblamos al descubrir que lo que se borr\u00f3 bajo nuestros<br>ojos,\u00abcomo en la orilla del mar un rostro de arena\u00bb, es sencillamente un arte de<br>vivir, un modo de estar en el mundo, estrechamente determinados por un<br>contexto tan singular que nunca m\u00e1s, en ninguna parte, la especie humana<br>volver\u00e1 a descubrir ese secreto.<br>Todo exilio es un desgarro y un sufrimiento: he aqu\u00ed un bello lugar com\u00fan. Pero<br>aquellos que han echado la vista<br>aunque s\u00f3lo sea por una vez en su vida, sobre la bah\u00eda de T\u00e1nger, acordar\u00e1n<br>conmigo que el dolor es m\u00e1s punzante cuando se lleva el luto por una belleza<br>tal.<br>Sabios mayores que yo sit\u00faan el Para\u00edso Terrestre entre el Tigris y el Eufrates:<br>es que no conocen, o mejor a\u00fan, que no han conocido T\u00e1nger.<br>Dulzura del clima; suavidad dichosa de los paisajes, apenas<br>contrarrestada, entre el cabo Espartel y el cabo Malabata, por los esponsales<br>vigorosos del mar y del oc\u00e9ano o por el<br>silbido obstinado del viento del Este, que llam\u00e1bamos levante; estallido casi<br>insostenible, contra el sol del mediod\u00eda, de las fachadas de cal blanca<br>matizadas de azul p\u00e1lido contrastes violentos y armoniosos -es ese el mayor<br>milagro- de las lenguas, de los trajes, de los olores, de los ritos: generaciones<br>de viajeros, sin equipaje o varias veces millonarios, \u00bfno han dicho todo sobre la<br>fascinaci\u00f3n que ejerc\u00eda esta ciudad incomparable? Admito que por ser all\u00ed<br>nacidos, de padres que tambi\u00e9n lo eran, al igual que todos sus abuelos, no<br>ten\u00edamos siempre conciencia del valor, y a\u00fan menos de la fragilidad de todas<br>esas riquezas ofrecidas con profusi\u00f3n; \u00bfse pregunta a un pez lo que piensa del<br>mar? Llega sin embargo el d\u00eda<br>en que es necesario aprender a respirar en tierra firme \u2026<br>Como si las bendiciones de la naturaleza no fueran suficientes, las hadas<br>madrinas nos ofrecieron igualmente ese Estatuto Internacional, nueva fuente de<br>prosperidad y de intercambios<br>econ\u00f3micos y culturales de todo orden, de los que los jud\u00edos de T\u00e1nger no<br>fueron ciertamente los \u00faltimos en aprovecharse. En su sequedad, la curva<br>demogr\u00e1fica es bastante elocuente: 800 jud\u00edos en T\u00e1nger en 1808, 2.000 en<br>1835, 2.600 en 1856, 3.500 en 1867\u2026 y de pronto, 10.000 en 1923, 12.000 en<br>1945, 15.000 en 1950, y finalmente -cima de la curva- 17.000 en 1956.<br>Para memoria, ya no eran m\u00e1s que 4 000 en 1968 y 250 en 1970; no conozco<br>las cifras de 1996, y prefiero ignorarlas.<br>En cuanto a m\u00ed, abandon\u00e9 T\u00e1nger en 1964, a la edad de catorce a\u00f1os: si mi<br>infancia y hasta mis primeros amores fueron tangerinos, no comprend\u00eda gran<br>cosa en revancha del T\u00e1nger de los adultos, de ese mundo diurno de los<br>negocios (pero me acuerdo de los cambistas, esos personajes misteriosos que<br>ve\u00eda oficiar en sus divertidos y peque\u00f1os<br>kioscos) o de ese, m\u00e1s nocturno, de los placeres. La imagen que guardo de la<br>ciudad no est\u00e1 pues polucionada por el recuerdo, m\u00e1s o menos legendario, de<br>un T\u00e1nger centro de tr\u00e1ficos extra\u00f1os o de inusitadas voluptuosidades.<br>Pero las sensaciones de la infancia permanecen tan vivas todav\u00eda que<br>provocan, a veces, dolores comparables a los que dicen que experimentan los<br>amputados. Cuando en cualquier<br>lugar del mundo me muestran sus playas, me extra\u00f1o a menudo de que<br>personas aparentemente sanas de esp\u00edritu puedan designar as\u00ed a una<br>extensi\u00f3n de guijarros o de gruesa arena, ba\u00f1ada por aguas nauseabundas<br>donde se pierde pie a los pocos metros.<br>Incluso una campi\u00f1a sin eucaliptos ni mimosas, ni reba\u00f1os de cabras al caer la<br>tarde, me fastidia como el m\u00e1s soso de los potajes.<br>Pero sobre todo, me dan pena los esfuerzos que hace falta desplegar, entre<br>nosotros en Francia(2), con el fin de<br>promover el respeto y el reconocimiento mutuo entre las comunidades de<br>or\u00edgenes diferentes -lo que bautizamos<br>pomposamente como \u00abinterculturalidad\u00bb: es que me acuerdo de esos d\u00edas de<br>verano en los que, despu\u00e9s de un ba\u00f1o de mar, pod\u00edamos elegir entre degustar<br>una pasteler\u00eda francesa en Porte, o jud\u00eda en casa Pilo o Anidjar, o comer unos<br>churros madrile\u00f1os mojados en un chocolate tan espeso que la cuchara se<br>ten\u00eda de pie sin inclinarse, o a\u00fan ir a buscar al mercader ambulante llegado de<br>Andaluc\u00eda con sus barquillos crujientes (son las oublies, tan caras a Jean<br>Jacques Rousseau), antes<br>de sentarnos en una mesa en casa El\u00edas para encargar keftas y<br>pinchitos morunos y terminar la jornada en la Nueva Ibense, el caf\u00e9 valenciano<br>c\u00e9lebre por su horchata y su granizado de lim\u00f3n.<br>Todas esas delicias eran ocasi\u00f3n para o\u00edr hablar a cada uno en su lengua o con<br>su acento espec\u00edfico, y pasar, en la misma tarde, de Mozart al cante jondo y a<br>la m\u00fasica oriental.<br>M\u00e1s seriamente, me acuerdo c\u00f3mo cada viernes por la tarde y cada d\u00eda de<br>fiesta mi padre me tomaba de la mano; abandon\u00e1bamos el T\u00e1nger moderno del<br>Boulevard Pasteur, con inmuebles \u00aba la europea\u00bb y bellos almacenes, para<br>remontar la historia hacia el T\u00e1nger tradicional; atraves\u00e1bamos barrios con<br>fuertes olores a esti\u00e9rcol, a especias y a menta fresca, pas\u00e1bamos delante de<br>una mezquita, borde\u00e1bamos el viejo cementerio jud\u00edo, cuyo olor tranquilizador,<br>grabado en mi memoria, basta a\u00fan hoy d\u00eda para hacerme m\u00e1s d\u00f3cil con la idea<br>de la muerte, y lleg\u00e1bamos, por fin, a la calle de las Esnogas, la vieja calle de<br>las sinagogas para tomar parte en el<br>oficio religioso.<br>Bastante, hijos m\u00edos. hemos sacrificado a la nostalgia. Mejor tratar\u00e9 ahora,<br>como un historiador se asoma a una<br>civilizaci\u00f3n desaparecida, de contaros lo que eran esos jud\u00edos de T\u00e1nger del<br>tiempo feliz, donde la preposici\u00f3n \u00abde\u00bb no significa un origen sino una<br>pertenencia.<br>Hace dos a\u00f1os, Espa\u00f1a conmemoraba con un estallido parad\u00f3jico el quinto<br>centenario de la expulsi\u00f3n de los<br>jud\u00edos por los Reyes Cat\u00f3licos. Para atenuar la paradoja, la joven democracia<br>espa\u00f1ola resolvio situar las ceremonias bajo el signo del encuentro.<br>Exposiciones, libros de estudio o de vulgarizaci\u00f3n, y documentales, hicieron<br>descubrir al gran p\u00fablico el destino singular de esos jud\u00edos sefard\u00edes, fieles a lo<br>largo de los siglos a la lengua y a las costumbres de su ingrata patria.<br>T\u00e1nger fue a la vez la primera y la \u00faltima de esas ciudades sefard\u00edes hoy<br>legendarias. La \u00faltima, pues la partida<br>de los jud\u00edos tangerinos es posterior en m\u00e1s de veinte a\u00f1os a la Shoah, en el<br>curso de la cual, como sus hermanas asquenas\u00edes, las comunidades jud\u00edas<br>hispan\u00f3fonas de Europa central fueron exterminadas por los nazis: al final de la<br>segunda guerra mundial, Sal\u00f3nica, la Jerusal\u00e9n de los Balcanes, cuya<br>poblaci\u00f3n estaba constituida en su<br>mayor\u00eda por jud\u00edos sefiard\u00edes, fue literalmente borrada del mapa del mundo<br>jud\u00edo. Y durante veinte afios, T\u00e1nger fue (con su \u00abtierra adentro\u00bb: Tetu\u00e1n, Arcila,<br>Larache, etc.) la \u00fanica comunidad en el mundo donde los jud\u00edos aut\u00f3ctonos, en<br>n\u00famero significativo, se expresaban naturalmente en judeoespa\u00f1ol, es decir, en<br>ese castellano derivado del siglo XV que los exiliados de Espa\u00f1a hab\u00edan<br>llevado con ellos; un castellano muy antiguo mezclado de hebreo, y cuya<br>variante<br>local, con sus pr\u00e9stamos del \u00e1rabe, se denomina haketia: es la lengua de la<br>que me sirvo todav\u00eda cuando os digo palabras dulces: mi rey, mi vida, mi jial<br>pintado, mi diamante fino, luz de mis ojos, me vaya yo kapar\u00e1 por ti, escapado<br>de mal me seas, escapado de ain ar\u00e1\u2026.<br>\u00daltima ciudad sefard\u00ed, T\u00e1nger fue tambi\u00e9n la primera, e incluso<br>adelantada. Carlos de Nesry, en su obra sobre Le Juif de Tanger et le Maroc,<br>hace la observaci\u00f3n. Hablando del aporte<br>espa\u00f1ol tan decisivo en la historia de esta comunidad, nota que \u00abprecedi\u00f3 al<br>\u00e9xodo jud\u00edo bajo los Reyes Cat\u00f3licos.<br>Desde la alta edad media se establecieron contactos con la Pen\u00ednsula.<br>Es la \u00e9poca que se puede llamar presefad\u00ed. La Edad de oro del juda\u00edsmo<br>espa\u00f1ol tuvo reflejos tangerinos. Se puede incluso avanzar que el renacimiento<br>sefard\u00ed se desarroll\u00f3 sobre las dos orillas del Estrecho.<br>Obviamente, los Halevy y los Maini\u00f3nides, faltaron de este lado. Pero un<br>parentesco espiritual innegable se estableci\u00f3 desde esas \u00e9pocas, que los<br>imperativos geogr\u00e1ficos no pod\u00edan m\u00e1s que favorecer. El decreto de Isabel de<br>Castilla fue el final de estas premisas.<br>Extinguida en Espa\u00f1a, la llama de esta civilizaci\u00f3n pas\u00f3 a estas orillas donde<br>continu\u00f3 brillando con un resplandor menor pero sobre duraderas reservas\u00bb.<br>Vayamos hasta el final de este razonamiento, y lleguemos a la<br>conclusi\u00f3n de que los jud\u00edos de T\u00e1nger han cultivado la referencia a Espa\u00f1a<br>durante m\u00e1s de un milenio, m\u00e1s que<br>ninguna otra comunidad sefard\u00ed en el mundo, y m\u00e1s tiempo que sus propios<br>antepasados en la Pen\u00ednsula ib\u00e9rica, pues hay que admitir que mil a\u00f1os antes<br>de la expulsi\u00f3n, hacia el fin del siglo V, antes incluso que la conquista \u00e1rabe,<br>hab\u00eda jud\u00edos en Espa\u00f1a\u2026 pero Espa\u00f1a no hab\u00eda nacido todav\u00eda. Como siga<br>exalt\u00e1ndome, me har\u00edais escribir que los jud\u00edos de T\u00e1nger fueron, en la v\u00edspera<br>de su partida, la m\u00e1s antigua comunidad jud\u00eda espa\u00f1ola que jam\u00e1s haya<br>existido\u2026<br>Si el sef\u00e1rdismo puede definirse como una doble nostalgia, la del Templo de<br>Jerusalem y la de los fastos de la civilizaci\u00f3n espa\u00f1ola -Toledo y C\u00f3rdoba-, el<br>jud\u00edo tangerino es la<br>quintaesencia. El celoso cuidado que aporta a la<br>pronunciaci\u00f3n del hebreo es una prueba suplementaria, aunque inesperada.<br>Este punto exige sin duda una palabra de explicaci\u00f3n. Si la lengua hebraica,<br>bajo su forma escrita, se ha trasmitido piadosamente sin la menor alteraci\u00f3n a<br>lo largo de generaciones y a trav\u00e9s de todos los exilios, su pronunciaci\u00f3n, por el<br>contrario, ha sufrido mucho al contacto, aqu\u00ed del \u00e1rabe, all\u00e1 del alem\u00e1n y de las<br>lenguas eslavas, m\u00e1s all\u00e1 del turco. Unicamente las comunidades sefard\u00edes, y<br>muy particularmente las del norte de Marruecos, han podido mantenerse fieles<br>Por una combinaci\u00f3n de azares hist\u00f3ricos y geogr\u00e1ficos- a la pronunciaci\u00f3n<br>original. El Estado de Israel ha reconocido este fen\u00f3meno al proclamar<br>oficialmente que nuestra manera<br>de pronunciar las vocales, de arrastrar las r, de marcar las<br>consonantes guturales (os ahorro por esta vez las restantes<br>sutilidades, tales como la guimel con o sin daguesh, o la penosa pronunciaci\u00f3n<br>asquenas\u00ed de la tav final \u2026) era la \u00fanica correcta.<br>Oficialmente, cierto; porque en la realidad, la pronunciaci\u00f3n israel\u00ed es el<br>resultado de un compromiso entre este ideal\u2026 y las limitadas posibilidades de<br>las gargantas de los pioneros, cuya lengua matemal era el \u00eddish, el ruso o el<br>polaco. Como esta pronunciaci\u00f3n llamada moderna tiende a expandirse por<br>mimetismo en toda la di\u00e1spora, hay que esperar que en el d\u00eda del Juicio Final,<br>quede un jud\u00edo tangerino para servir de int\u00e9rprete entre los partidarios de la<br>pronunciaci\u00f3n moderna<br>y las generaciones de la Biblia y el Talmud.<br>Se me ocurre que esta digresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, que presenta al jud\u00edo tangerino<br>como un altivo guardi\u00e1n de la ortodoxia, podr\u00eda induciros a error. Podr\u00edais llegar<br>a representaros a nuestra comunidad como un basti\u00f3n del integrismo. Estamos<br>carnalmente unidos a una pronunciaci\u00f3n del hebreo<br>que no tuvo que sufrir los tormentos del gueto o del mellah, es verdad: pero se<br>trata de un placer sensual, que no se acompa\u00f1a de ning\u00fan rigor en materia de<br>pr\u00e1ctica religiosa.<br>Puede que toquemos aqu\u00ed el punto capital: lo que caracterizaba a los jud\u00edos de<br>T\u00e1nger era un juda\u00edsmo sonriente,sin ostentaci\u00f3n ni obligaciones inauditas, con<br>una evidencia tan<br>natural como el aire que se respira. A cien leguas, a mil a\u00f1os-luz de los dos<br>peligros que acechan a la mayor parte de las comunidades jud\u00edas occidentales:<br>la asimilaci\u00f3n de unos, que vac\u00eda a las comunidades de su sustancia, y la<br>demagogia hist\u00e9rica de los otros, especie de fantasma pseudofundamentalista,<br>siempre a la b\u00fasqueda de<br>nuevas prohibiciones.<br>Jud\u00edos \u00e9ramos, orgullosos de nuestros or\u00edgenes y decididos a<br>perseverar en nuestro ser. Pero conv<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Abraham BENGIO REY NO PUEDO, PRINCIPE NO ME DIGNO, TANGERINO SOY\u2026MUCHAS VECES PIENSO QUE T\u00c1NGER ERA UN ESTADO DE \u00c1NIMO YQUE PROBABLEMENTE SE INSTALA PARA SIEMPRE EN ESA PARTE UNPOCO FANTASMAL DE LA MEMORIA EN LA QUE ALGUNAS PERSONASNO SABEMOS DISTINGUIR LO QUE FUE VERDAD DE LO QUE FUEMENTIRA. 1Eduardo HaroA mis hijos Ariane,&hellip;&nbsp;<\/p>","protected":false},"author":2,"featured_media":1551,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1777","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-haketia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1777"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1777\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1779,"href":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1777\/revisions\/1779"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1551"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}