{"id":1495,"date":"2026-06-01T18:14:50","date_gmt":"2026-06-01T18:14:50","guid":{"rendered":"https:\/\/genealogia.com.ar\/?p=1495"},"modified":"2026-06-01T18:14:50","modified_gmt":"2026-06-01T18:14:50","slug":"a-los-sefardies-de-marruecos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/genealogia.com.ar\/en\/a-los-sefardies-de-marruecos\/","title":{"rendered":"A LOS SEFARD\u00cdES DE MARRUECOS"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Tessainer<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuando de mi tierra hablo, cuando a Marruecos me refiero, hay algo que en la mente tengo grabado, que siempre repito y en lo que no me cansar\u00e9 jam\u00e1s de insistir. Y ello es la convivencia arm\u00f3nica, ejemplar, respetuosa -salvo excepciones- que, al menos en la Zona Norte administrada por Espa\u00f1a desde 1912 a 1956 y tambi\u00e9n en la internacional de T\u00e1nger, existi\u00f3 entre los creyentes de las tres religiones mayoritarias que all\u00ed se profesaban: musulmanes, jud\u00edos y cristianos. Y esa armon\u00eda y respeto, continu\u00f3 cuando en 1956 Marruecos fue ya independiente.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Nac\u00ed cuando ya conseguida la independencia, reinaba Sidi Mohammed V. Y durante los diecisiete a\u00f1os que all\u00ed viv\u00ed, siempre existi\u00f3 una tolerancia y un respeto mutuo que por ser habitual, por formar parte del d\u00eda a d\u00eda, he podido valorar ya pasado el tiempo. No relato un \u201ccuento azul\u201d, nada de quimeras, sino realidad vivida y v\u00edvida.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Creo sinceramente que entre otras cosas, el alma del blog en que ahora escribo, es su esp\u00edritu de convivencia. \u00a1No es poca cosa! Conseguir que en \u00e9l se escriba sobre cuestiones bien dispares, con autor\u00eda de cristianos, musulmanes y jud\u00edos; y que personas pertenecientes a estas tres religiones puedan plasmar sus comentarios, dice mucho por s\u00ed mismo.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cansado estoy de que me hablen de la Castilla del siglo XIII y que pongan como ejemplo de comprensi\u00f3n y confraternizaci\u00f3n a Toledo y a su Escuela de Traductores. Loable fue el hecho, sin duda alguna, pero remoto en el tiempo.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Por ello he querido referirme, al principio de estas l\u00edneas, a algo m\u00e1s reciente: concerniente a quienes lo vivimos, sin tener que remontarnos a la Edad Media y a Al-Andalus, o a los reinos cristianos que entonces exist\u00edan en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Pero en el Norte de Marruecos y adem\u00e1s de lo referido, ocurri\u00f3 un hecho ins\u00f3lito e hist\u00f3rico. El que los espa\u00f1oles cristianos, en tierras musulmanas, se reencontrasen, adem\u00e1s de con los andalus\u00edes, con los jud\u00edos expulsados de Espa\u00f1a en 1492, los sefard\u00edes: con los hijos de Sefarad; que jam\u00e1s olvidaron sus or\u00edgenes hispanos, que conservaron usos, costumbres y hasta la lengua (bien que pre\u00f1ada de vocablos hebreos, \u00e1rabes y portugueses); la misma lengua que hablaban sus antepasados de casi quinientos a\u00f1os atr\u00e1s, los que se fueron de Espa\u00f1a llorando\u2026<\/strong><strong><br><\/strong><strong>En absoluto me referir\u00e9 a la Zona que Francia administr\u00f3, siendo conocedor que en ella tambi\u00e9n viv\u00edan muchas familias de origen sefard\u00ed. S\u00f3lo me centrar\u00e9 en la que Espa\u00f1a administr\u00f3 bajo el r\u00e9gimen colonial y, por extensi\u00f3n, a la Zona internacional de T\u00e1nger. Pues en la primera y de manera oficial, fue donde se reencontr\u00f3 con quienes casi medio milenio atr\u00e1s hab\u00eda expulsado.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ya en 1860, con la llamada \u201cGuerra de \u00c1frica\u201d, los espa\u00f1oles hallaron con sorpresa en Tetu\u00e1n y zonas circundantes a quienes a ellos se dirig\u00edan en una lengua comprensible. Pero fue tras 1911-1912, cuando los espa\u00f1oles al fin se reencontraron con aquellos hijos de la di\u00e1spora, con aquellos expatriados por supuestos motivos religiosos. Y fue a partir de entonces, en el tiempo que dur\u00f3 el llamado Protectorado espa\u00f1ol en parte de la zona norte de Marruecos (1912-1956) y aun a\u00f1os despu\u00e9s, donde los espa\u00f1oles, en muchos casos ignorantes del pasado, se reencontraron con los descendientes de los expulsados y cuando tuvieron la oportunidad de convivir en armon\u00eda y tolerancia: unos intentando comprender qu\u00e9 hab\u00eda sucedido en realidad para que en tiempo tan lejano hubiesen sido objeto de expulsi\u00f3n quienes ning\u00fan problema planteaban y en los que nada malo percib\u00edan. Los sefard\u00edes marroqu\u00edes dichosos de encontrar con quienes pod\u00edan hablar y entenderse en su dialecto castellano: el haquet\u00eda, aunque pronto aprendieron el espa\u00f1ol \u201cmoderno\u201d; y generosos al perdonar -olvidar era imposible- la vejaci\u00f3n sufrida y un injusto exilio. Fueron tiempos para reconocerse y quererse. Por supuesto que hubo roces e incomprensiones; pero fueron coyunturales y consustanciales a cualquier tipo de convivencia.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Es necesario hacer hincapi\u00e9 que la trascendencia del reencuentro, la constituye tanto el hecho en s\u00ed como algo novedoso y \u00fanico hasta ese momento: el que no fuese algo ocasional, si no duradero y fruct\u00edfero en el tiempo. Como poco, por m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas\u2026 Y el que fuera algo que afect\u00f3 no tan solo a un grupo de personas, si no a un considerable contingente humano.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Desde el recuerdo al Marruecos en que nac\u00ed y viv\u00ed \u2013 Larache fue mi epicentro \u2013 en la tierra querida, donde el verdadero reencuentro entre espa\u00f1oles y sefard\u00edtas fue posible; donde la convivencia entre espa\u00f1oles -cristianos o no creyentes- y \u201chebreos\u201d ( en aquel tiempo as\u00ed siempre los denominamos) fue un hecho hist\u00f3rico, este cristiano quiere hoy dedicar un recuerdo a quienes fueron y son sus amigos, con quienes el convivir -insisto, como lo fue entre los creyentes de las tres religiones- por cotidiano y normal, fue gratificante y enriquecedor. Quiere decirles algo a los sefard\u00edes\u2026<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los sefarditas de Marruecos jam\u00e1s olvidar\u00e1n que se fueron de Espa\u00f1a llorando. Ojal\u00e1 que nunca olviden a los espa\u00f1oles con quienes se reencontraron y convivieron.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>S\u00f3lo me queda a\u00f1adir, aparte de mi profundo respeto y cari\u00f1o, que verdaderamente el Norte de Marruecos fue la tierra del reencuentro, la tierra del milagro. Y ello ocurri\u00f3 en tierras cherifianas, en las del Magreb- al- Aksa, en el Imperio de Poniente. Aunque en los corazones de los que all\u00ed nacimos o vivimos, su sol es y ser\u00e1 siempre naciente.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A LOS SEFARD\u00cdES DE MARRUECOS<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De Marruecos sefarditas,<\/strong><strong><br><\/strong><strong>\u00a1los hijos de Sefarad!<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Sentimiento que palpita<\/strong><strong><br><\/strong><strong>con deseo de hermandad.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Que de Espa\u00f1a os alejaron<\/strong><strong><br><\/strong><strong>pesarosos, con gran dolor.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>A quienes os expulsaron,<\/strong><strong><br><\/strong><strong>\u00a1apenas si un resquemor!<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Alegr\u00eda fue la vuestra,<\/strong><strong><br><\/strong><strong>con la que nos recibisteis.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Rencor casi sin muestra<\/strong><strong><br><\/strong><strong>por penar que padecisteis.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hijos de tierra lejana,<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Sefarad en vuestro ser.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Hijos de tierra cercana,<\/strong><strong><br><\/strong><strong>\u00a1lo imposible pudo ser!<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con nosotros convivisteis,<\/strong><strong><br><\/strong><strong>en Marruecos fue posible.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Logramos, al fin pudisteis<\/strong><strong><br><\/strong><strong>calmar pesar insufrible.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y en Marruecos fue el Norte<\/strong><strong><br><\/strong><strong>donde el reencuentro sucedi\u00f3:<\/strong><strong><br><\/strong><strong>\u00a1espa\u00f1ol buscando norte<\/strong><strong><br><\/strong><strong>a sefardita reencontr\u00f3!<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Espa\u00f1oles encontraron<\/strong><strong><br><\/strong><strong>a expulsados que penaban.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Expatriados hallaron<\/strong><strong><br><\/strong><strong>que su tierra anhelaban.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De Marruecos sefard\u00edes,<\/strong><strong><br><\/strong><strong>de Sefarad siempre ser\u00e9is.<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Vuestras ra\u00edces sefard\u00edes<\/strong><strong><br><\/strong><strong>\u00a1nunca, jam\u00e1s olvidar\u00e9is!<\/strong><strong><\/strong><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Tessainer Cuando de mi tierra hablo, cuando a Marruecos me refiero, hay algo que en la mente tengo grabado, que siempre repito y en lo que no me cansar\u00e9 jam\u00e1s de insistir. 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