Yaakov Bentolila
Agradezco a los organizadores del simposio por haberme permitido partici
par en este homenaje. Lo hago con profunda tristeza por las circunstancias
que lo motivan. Es para mí un honor contribuir a este evento y evocar la
memoria de nuestra querida amiga, paisana, discípula y colega Nina z”l.
Que en Gan Eden esté su alma.
Evolución de la influencia española en la comunidad de Tetuán tal
como se manifiesta en el Libro de sus muertos
Durante los siglos que sucedieron a la expulsión de España, los judíos asen
tados en el norte de Marruecos mantuvieron viva la jaquetía, esa variedad
del judeoespañol que trajeron de la península.
La situación de los judíos en Marruecos hasta mitades del siglo XIX era
mala; en Tetuán desesperada. El barrio judío era estrecho, y muchos emi
graron. La emigración de jóvenes hacia países más acogedores, general
mente de habla hispana, fue hecho corriente a lo largo de las décadas, y se
convirtió en oleaje cuando Marruecos se independizó.
Un vuelco importante sucedió en la séptima década del siglo XIX. Ocurrie
ron dos acontecimientos que iban a cambiar el destino de los judíos. En pri
mer lugar, el 6 de febrero de 1860, el ejército español conquistó Tetuán,
iniciando una ocupación que duró dos años; ese día se considera como el
comienzo del reencuentro entre los judíos hispano-marroquíes y España. En
segundo lugar, en 1862, se fundó en Tetuán la escuela de la AIU, que fue la
primera en el mundo.
El proceso de occidentalización se intensificó con el tiempo y recibió un
impulso importante en 1912, con el establecimiento del protectorado espa
ñol en la zona (1912-1956). Muchos españoles se establecieron permanen
temente en Tetuán, Tánger y otras ciudades de Marruecos. Se construyeron
casas de estilo moderno en nuevos barrios, se abrieron cafés, una sala de
teatro, cines, clubes sociales y demás centros de entretenimiento. Muchos
judíos se mudaban de la judería al ensanche, donde socializaron cómoda
mente con cristianos. Los judíos cambiaban de atuendo y reformaban su
idioma, adoptaban el español moderno y relegaban la jaquetía a las clases
sociales desfavorecidas, a usos domésticos y a registros inferiores. Los jó
venes, en particular, se sentían atraídos por el brillo del ambiente español.